Me siento... como el monstruo de debajo de tu cama;
ignorado, infravalorado, arrastrándome siempre pero temido, esperando a que te duermas.
Soy ese monstruo que habita en tu subconsciente, soy ese ser inerte que calla;
allá donde vayas estaré; mírame, te sigo de cerca.
Mi horizonte se basó hasta ti en encontrarte, y ahora que te encontré;
el nuevo es olvidarte. Mírame, siénteme, perezco entre horizontes.
Mátame, piérdeme, busco de nuevo entre los rincones,
retales de una vida que sea feliz y uniforme; no estoy conforme, el olvido no me curará.
Quise esperar para observarte de nuevo maltratada por la vida,
no cerrarás la herida que tú abriste, por ello te miro con rencor.
Y si así soy más sincero, así te lo diré; espero que no estés bien después de mí.
Que la vida no te sea justa, que él te haga pasar lo que me hiciste a mí...
sí, lo entiendo, la violencia no lleva a nada.
Ver la realidad y que no deje de ser increíble; hoy regresan a mi cama oscuras pesadillas.
Aquellas en las que me decías que nada cambiaría,
aquellas en las que el tiempo contra mí se disponía.
Lo admito, hoy por hoy soy distinto a aquél que dañaste.
Quizás ha sido el tiempo, quizá tanto desastre como supusiste.
El caso es que hoy por hoy, tu recuerdo me vuelve triste.
Pensar en lo que fuimos, y en lo que lo convertiste.
Mirarme al espejo y pensar que para ti no fui más que un chiste.
Y lo hiciste; me jodiste. Y ahora juego al despiste con tu recuerdo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario