Dicen que el amor es algo de dos, y hoy no estoy de acuerdo.
El cariño se comparte, la pasión se goza... el amor se sufre.
Se sufre, porque si no duele no es amor.
Porque si nunca has llorado por alguien, no sabes lo que es amar.
No sabes lo que es rodar en tu cama buscando una explicación a mil porqués,
una noche de infarto en el que su corazón no es tuyo,
conformarte con un simple; es sólo sexo.
Y vivir, anclado a una mentira que tu mente crea, a una fotografía ficticia,
que algún día será real, sí, pero ni con él, ni con ella.
Y sufrir solo, hacer que el dolor sea tu fibia y tu fobia a la vez.
En eso consiste amar, en luchar por un imposible, en saber anteponerlo
todo a ti. En no ser egoísta, al fin y al cabo, en lo que inculcó el Señor.
Mirar su fotografía, y notar como algo dentro de ti se destruye,
y un universo de nuevas fantasías se crea a la vez.
Hacer el tiempo lento a su lado, y aún en la distancia,
parar el tiempo si es con ella, o con él. Eso es amar.
Y el amor, señores, ni se compra ni se vende, ¿verdad Selu?
El amar es algo más que una simple noche, es algo más que un simple día,
una conversación curiosa o un café al atardecer.
Los pequeños detalles lo mecen, pero el amor es algo de toda una vida.
Y duele, no veas que si duele...
Ama, hasta que amar sea tu fobia y tu fibia.
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