Desescribir no tenía porqué ser corregir, ni porqué pensar,
ni pesarme este momento, ni hacer infinita a la realidad.
Mira desde arriba, ¿cómo lo ves? Redesescribir es lo que quieras,
siempre que lo hagas bien, siempre que te duela.
Tejiendo compases de olvido, creando mágicos instantes,
melodías muertas y algún que otro soneto de amor: desescribo el resto.
Trazo para atrás mis pasos, desencajo el ayer en este presente.
Redemuestro que este sentimiento no entiende de límites, y así me caigo.
Así pasaron los días, redesescritos, rompiendo la monotonía,
transformando en rutina la sorpresa; así pasé.
Avancé con paso lento e inseguro, fui un niño, y dibujando familias crecí.
No redesescribí hasta que no me sentí preparado, listo... más maduro.
Este invierno quiere que así sea, que los vendavales me mezan entre el infortunio,
que el ayer se olvide para dar paso a un antes de ayer.
Empezar de cero no es redesescribir, sí lo es avanzar, si lo es mejorar.
Quizás el tiempo llore, quizá mis pies se caigan, mientras yo desescribo los versos que te dediqué...
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