Cuanto desorden inordenable, mientras me ordenas parar.
Miro a tus ojos, buscando la próxima estación, y entiendo mi error.
Y así quedamos, durante media hora en silencio,
disfrutando del tedio que nos consume; todo está mal, todo ha muerto.
Me dices de escapar a algún lugar alejado, de salir de casa.
Yo aún no me he levantado de la cama, y tú ya te has vestido.
Tú siempre tan rápida, siempre tan delante de mí.
Y miro por la ventana buscando ese suspiro que se escapa.
No logro comprender que cuerdas me atan, o que cuerdos me desatarán.
Intento decirte que hay más fantasmas en mi pasado, que gente en mi presente,
pero no me escuchas, sólo bailas, sólo corres por las calles… no puedo seguirte.
Todo está bien de nuevo, todo se ha arreglado.
Y yo te observo, marchito, desde un café que se ha quedado frío.
Y tú me hablas de un viaje, y yo te digo que es muy caro…
tú me dices que me calle, que sueñe de vez en cuando, que soy tan lógico…
yo te digo que no puedo cambiar, y te vas del bar: todo está mal de nuevo, todo ha...
No hay comentarios:
Publicar un comentario